La Ciudad: Adiós a los areneros de la plaza del barrio.

areneroSi bien muchos de los areneros que existían en las plazas y parques de la ciudad ya fueron removidos -los primeros, hace 15 años- el gobierno porteño avanza con un nuevo plan para recuperar los espacios verdes y los patios de juegos, reemplazando los areneros por pisos de goma o de caucho antigolpes. Se trata del adiós definitivo al balde y a la palita en las plazas de la Capital.

Casal, como muchos otros padres y vecinos, coinciden en la suciedad y en la posible contaminación que hoy caracterizan a los areneros porteños. En la Capital hay 418 patios de juegos en plazas y parques, y como parte del plan de recuperación y puesta en valor hoy se llevan adelante obras en casi 500 hectáreas de predios públicos, según indicaron el Ministerio de Ambiente y Espacio Público y las 15 comunas.

Además del recambio de mobiliario y la inclusión de nuevas estructuras de juegos (más modernos e integradores) se reemplazó la arena por baldosones de goma o de superficie de caucho antigolpes y antideslizantes que, también, permiten que un chico en silla de ruedas pueda transitar por allí.

Distintos estudios hechos en la última década sobre los areneros porteños -el más reciente a cargo de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad de Buenos Aires- detectaron la presencia de un parásito denominado toxocara, que es liberado al ambiente por las heces de perros y gatos.

En época donde la Ciudad comenzó con campañas contra el dengue, los representantes de las comunas donde los areneros están siendo reemplazados advierten que los charcos que pueden formarse en esa superficie irregular, luego de una lluvia, se convierten en posibles focos de criaderos de mosquitos.

“Estamos trabajando en la puesta en valor de 487 hectáreas de espacios verdes porteños. Es un gran esfuerzo y contamos con el apoyo de los vecinos para que los parques y plazas estén en buenas condiciones”, dijo a LA NACION Eduardo Macchiavelli, ministro de Ambiente y Espacio Público de la Ciudad.

Y agregó: “Modernizamos nuestros parques sumando sistemas de riego automático, nuevas luminarias y juegos que integren a todos los chicos. Y estamos reemplazando los areneros por baldosones de goma antigolpes, así cuidamos a los más pequeños. Estos son más seguros, accesibles, inclusivos y fáciles de lavar. Además pueden tener distintos diseños, formas y colores”.

Pedido

Si bien Macchiavelli rescata el “apoyo de los vecinos”, no todos los porteños están a favor de esta medida. Hace un mes, y mediante una petición enChange.org dirigida al jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, y al presidente de la Comuna 14, Alejandro Pérez, una mujer, madre de un niño que tiene hemofilia B severa, juntó firmas para que no se cierre el arenero de la Plaza Bolivia, en la Avenida del Libertador y Olleros.

“Pido por favor que no saquen la arena de la plaza Bolivia, ya que en la arena él puede jugar y divertirse como cualquier otro niño sin tanto riesgo”, explicó la vecina del barrio de Palermo. Desde la comuna admitieron que este tipo de pedidos no son aislados y que “hay gente que por distintos motivos no quiere que se remuevan todos los areneros. Son lugares recreativos que tienen muy buena aceptación en los chicos, pese a todas las contras que se le apuntan”, contó un funcionario.

Por eso, algunos patios de juegos conservarán sus areneros, aunque serán muy pocos. No es el caso de la plaza Bolivia, espacio que depende del Ministerio de Ambiente y Espacio Público, donde las obras de reemplazo de la arena por los baldosones de caucho ya se estrenaron ayer, y parece no habrá vuelta atrás respecto del pedido de conservar el arenero.

“Las Comunas nacieron con la idea de estar más cerca del vecino, de influir positivamente en las decisiones que se toman en cuestiones que tienen que ver con el propio territorio donde ellos viven, con su barrio. La intención era quitar progresivamente todos los areneros, en etapas, pero el reemplazo no se dio de igual manera en cada una de las plazas. En algunas fue total, en otras el arenero se redujo a un sector pequeño y bien delimitado; y hay plazas en las que no se modificó nada”, confió un funcionario comunal.

Algunas sorpresas

Además de la contaminación por gérmenes de la materia fecal de las mascotas que pasean por las plazas (incluso, el de la plaza Flores era territorio de las ratas) los areneros, según los propios vecinos que concurren con frecuencia a estos espacios, tienen otros riesgos. La arena, como dice Casal, vecina de Belgrano, “esconde piedras, vidrios rotos y hace algunos años he llegado a encontrar preservativos y jeringas usadas”.

Un relevamiento anterior al nuevo plan de recuperación también demostraba que en algunos patios de juegos la arena no era suficiente para amortiguar las caídas. Por ejemplo, había en cantidad donde terminaba el tobogán, pero no debajo del punto más alto. Por lo cual, si un chico se caía de la escalera, lo más probable era que aterrizara sobre la superficie de cemento.

De todas maneras, hoy las plazas porteñas van adoptando una nueva fisonomía. Y no incluye a los areneros, que tienen los días contados.

Fuentes consultadas:  Diario La Nación / Gobierno de la Ciudad