Belgrano: Robaron dos casa frente a las oficinas de la AFI

Ocho delincuentes armados irrumpieron en una propiedad y se llevaron dinero. Maniataron a sus dueños, les pegaron y los tomaron varias horas como rehenes.

Un grupo de ocho delincuentes ejecutó un violento golpe comando en el barrio porteño de Belgrano R. Robaron una suma importante de dinero en una de las propiedades, mantuvieron de rehenes durante varias horas a sus ocupantes, desvalijaron una de las casas e hirieron a su dueño. El dato más llamativo: todo sucedió frente a la Agencia Federal de Inteligencia.

El feroz asalto ocurrió en avenida de Los Incas al 3800, una cuadra que durante todo el día está custodiada por el ir y venir de personal que trabaja en la AFI. Además, en la zona hay cámaras en todas las esquinas. Nada de eso les importó a los ladrones. A las 13.30 aprovecharon que en la casa trabajaban albañiles y, con armas, se bajaron de un auto e irrumpieron en el lugar.

Los ataron, dieron vuelta todos los cajones que había e incluso llevaron materiales y herramientas para romper paredes. Tenían un dato: el dueño de la vivienda tenía guardado un dinero que había cobrado por un juicio que había ganado por el cuadro de salud de su hija, una nena discapacitada. Se llevaron todo.

“Cuando llegué, me encontré con alguien sentado en mi living que me decía que era un asalto. Pensé que era una joda de los albañiles. Me ataron y me llevaron arriba. Como había ido con un amigo, a él también lo hicieron entrar. Le pegaron un culatazo, le abrieron la cabeza y quedó herido. Lo llevaron donde estábamos nosotros”, comentó a TN de Noche, Cristian, el propietario.

 Estuvieron de rehenes entre tres y cuatro horas. Durante ese lapso de tiempo, los asaltantes se dedicaron a buscar ese dinero. Para eso, rompieron paredes, ventanas y revestimientos de madera hasta que encontraron el botín. Un par de ellos fueron hasta la casa contigua. Entraron a la fuerza, la desvalijaron y le pegaron al hombre que vive allí, de más de 70 años, quien tuvo que ser internado con un fuerte golpe.

Lo que más sorprende fue la manera en la que asaltaron. Lo hicieron a cara descubierta, todos con armas, a plena luz del día de un miércoles, una jornada con mucho movimiento de gente. “Estaba todo organizado. Hasta tenían planos de mi casa. También usaban handies y se intercomunicaban entre ellos. Los que estaban arriba les hablaban a los que estaban abajo”, agregó.

Cristian no sabe qué va a hacer en el futuro. Lo que más le preocupa es la salud de su hija, que presenció el robo. “Me mudé hace ocho meses pensando que con toda la seguridad que había no iba a pasar nada. No creí que iba a ser protagonista de esto”, cerró.