Palermo: Dos detenidos tras intentar robar cajeros automáticos

cajero_automáticoLas detenciones fueron efectuadas por personal de la División Fraudes Bancarios de la Policía Federal en inmediaciones de una sucursal del Banco Macro ubicada en la avenida Scalabrini Ortíz 1729, en el barrio porteño de Palermo.

Según los investigadores, todo comenzó cuando los pesquisas descubrieron que en el ingreso al habitáculo del cajero automático de esa sucursal bancaria se encontraba colocado un abrepuerta “falso”.

Luego, se descubrió que sobre el cajero automático también se hallaba una micro cámara filmadora camuflada, cuyo lente apuntaba sobre el teclado del mentado cajero automático para captar el momento en el que el desprevenido cliente introducía la clave personal.

Al ver lo que ocurría, los investigadores se ubicaron entre los peatones para no ser reconocidos y observaron un auto particular marca Volkswagen Passat color gris, del que su acompañante ingresaba y egresaba continuamente del sector de cajeros automáticos.

Los policías detuvieron primero al conductor del auto, al que identificaron como Oscar Bonardi (53), y luego al joven que ingresaba constantemente al cajero, llamado Gustavo Daniel Cabrera (22), quien tenía en sus manos el dispositivo electrónico para el copiado de las bandas magnéticas de las tarjetas de débito.

Los investigadores sospechan que Bonardi era el autor intelectual de la maniobra y tenía antecedentes por robos similares y un pedido de captura de este año de la fiscalía de instrucción 4 porteña, a cargo de Martín Mainardi.

En poder de los detenidos fueron hallados cuatro cámaras filmadoras y un abrepuertas falso.

Ambos detenidos quedaron a disposición del juez nacional en lo criminal de instrucción 48, Alicia Iermini.

La modalidad “skimming”, la cual comenzó a aparecer en el país en 2002, consiste en el copiado de datos de bandas magnéticas de tarjetas de débito y a la obtención de la clave personal (PIN) de los dueños de esas tarjetas, para luego lograr la falsificación de las mismas.

Luego, con el plástico en su poder y la clave personal, los delincuentes concurren a diferentes cajeros automáticos para retirar todo el dinero posible de las cuentas bancarias de los titulares de las tarjetas que fueron falsificadas.

De acuerdo a los voceros consultados, el año pasado fueron detenidos por este delito una decena de personas, la mayoría extranjeros.

En octubre del año pasado, la División Fraudes Bancarios de la PFA atrapó a tres brasileños en el microcentro porteño cuando intentaban extraer dinero de cajeros automáticos con tarjetas clonadas, cuyas bandas magnéticas contenían información bancaria de ciudadanos extranjeros a los que les vaciaban sus cuentas.

Los delincuentes utilizaban una pequeña cámara oculta que grababa el teclado del cajero y un dispositivo que iba en el abrepuertas con el que obtenían las bandas magnéticas.

En tanto, en marzo cuatro hombres de nacionalidad búlgara también fueron detenidos en el microcentro porteño, donde iban durante los fines de semana a distintos cajeros automáticos de bancos e introducían unos dispositivos, denominados “boquillas”, dentro de las ranuras donde se insertan las tarjetas.

A diferencia de los brasileños, esta banda usaba un solo dispositivo que era puesto en el cajero con el que grababa la clave personal y leía la banda magnética.