Asalto y miedo en Belgrano R

Marcela Cóppola, una abogada de 36 años, hija del matrimonio dueño de la casa asaltada, señaló que el ladrón estuvo “20 minutos” dentro de la vivienda, pero debido a la violencia que utilizó pensó que “iba a ser una tragedia y no se iba a ir nunca más”.

“Estaba drogado, era peligroso y fue un milagro que se fuera. Yo estaba segura que no se iba a ir y pensaba que nos iba a matar a todos, porque no había más que un poco de dinero y algunas alhajas. Al final, decidió encerrarnos en una habitación y escapó por el mismo lugar por donde había entrado, una ventana”, dijo la abogada al hablar con la prensa.

Su madre, Alicia, de 64 años, debió ser trasladada al Hospital Alemán de esta capital donde le dieron “ocho puntos de sutura en la cabeza” por las heridas sufridas y tuvieron que atenderla por una fractura en el tabique nasal, por la cual “la van a tener que operar”, según señaló Marcela.
En declaraciones a la prensa formuladas en la puerta de la casa donde se produjo el hecho, la mujer dijo que el delincuente -que había entrado trepándose a un árbol y metiéndose a la casa por el primer piso- amenazó a la familia diciéndoles que los iba a matar “a todos”.

“Nos decía que si no le dábamos la plata y si mi hijo no se callaba, nos mataba a todos”, aseveró la mujer.
El robo se produjo el domingo pasado por la tarde, pasadas las 17:00, en una casa de dos plantas ubicada en la calle Enrique Martínez al 2000, entre Juramento y Echeverría, en la zona residencial del barrio de Belgrano.
La hija del matrimonio dueño de la vivienda contó que “la casa tiene alarma, pero como era de día no estaba puesta. La verdad es que no pensábamos que podía entrar alguien por la ventana”.

Sobre la seguridad en la zona, dijo que “hay unas cuantas garitas (con vigiladores privados, ya que es un área donde hay varias sedes de embajadas), pero esta cuadra en particular quedó bastante desprotegida”.
“Si el tipo se animó a entrar armado nada más que con un cuchillo, es porque vio a esta cuadra bastante desprotegida”, señaló.

Acerca del asaltante -que después del robo escapó y hasta el momento permanecía prófugo-, Marcela señaló: “Nos dijo que su vida no le importaba. Por eso el desprecio por la vida del otro”.