Editorial: Nuevo año educativo

 

  Cómo se planteará el tema educativo en este nuevo ciclo lectivo? ¿Habrá una renovación? ¿Serán satisfechas las expectativas de todos los que componen el proceso educativo? Ya son muchos los años en que la población infantil es castigada por los conflictos en los que ni ellos ni sus padres tienen arte ni parte. Sucesivos paros en demanda de atendibles mejoras salariales, marchas, deliberaciones y jornadas pedagógicas que no han cumplido con las metas ansiadas por sus creadores, no obstante lo cual se han mantenido por décadas sustrayendo horas de estudio a la colonia infantil, muestran a las claras que aún no se ha encontrado el rumbo pzra solucionar la raíz del problema y la indiferencia que el mismo despierta en buena parte de la sociedad.

  En estos ires y venires hay un rehén: el alumno, cautivo de intereses que no hacen a la cuestión pero que atentan contra su crecimiento, Así se va deteriorando, año tras año, la calidad educativa. Las nuevas generaciones de maestros se gestan en medio de una confusión generalizada, pues la vocación es doblegada por las necesidades económicas, los consecuentes reclamos y un eterno rodar de la noria que vuelve permanentemente al punto de partida.

  Ante esta realidad, es evidente que no hay salida posible que no nazca de las partes en conflicto: autoridades y maestros. Mientras no haya acuerdos y pautas claras que rijan el juego, cada comiezo del ciclo escolar traerá los mismos interrogantes e incertidumbres

  Es buena hora que haya, desde la esfera oficial, una depuración que permita el acceso de los más capaces y diligentes para aplicar los métodos educativos  apropiados. Es buena hora para que desde allí surja el consenso necesario y los recursos para dotar al magisterio de los elementos de los que carece. Es buena hora, en fin, para que la mesa de acuerdos no sea sólo una exposición de ofertas y contraofertas, sino de positivas realizaciones. La única forma de impedir que el sistema educativo continúe deteriorándose, es encontrar la dirección correcta para encauzarlo.

  La comuna se han puesto a tono con la problématica y en cada uno de los barrios surgen propuestas educativas que permiten la instrucción de cientos de niños y jóvenes que, por su nivel económico no tendrían acceso a la posibilidad de continuar su aprendizaje, accediendo a un futuro laboral incierto.

  “No hay que olvidar lo importante que es la educación en los chicos, para que ellos mismos nos superen”. Esta frase define la verdadera finalidad de la enseñanza: las nuevas generaciones deben estar preparadas ante un mundo que se supera y modifica día a día, en conocimientos y tecnología 

  Nuestro país marchó durante años a la cabeza de los pueblos más cultos e instruídos de América. No debemos hacer concesiones al respecto y defender la sabia postura de los que sostenían que “hay que educar al soberano”.

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