Nuestro editorial: Soñar, soñar

 

  Tanto va el cántaro a la fuente que al final…” se empiezan a notar los resultados del empeño puesto por las autoridades en combatir los accidentes de tránsito producidos por la ingesta de alcohol. Poco a poco, las estadísticas demuestran que esta política de prevenir, aún a pesar de la inconsciencia de los reponsables, está dando sus frutos.

  Concientizar es educar, pero el esfuerzo es arduo, especialmente cuando uno de los males argentinos es pensar: “¡A mí, a mí no me va a pasar nada! ¡Qué me va a hacer una copita más…!.”

  Es por eso que el desafío es mayor, como mayor es la satisfacción de haber llegado a los habitantes despertándolos de la indolencia, haciéndolos recapacitar sobre la responsabilidad de sus actos. Su ejemplo debe alentar a las nuevas generaciones.

  Los gobiernos tienen que poner la mira en el futuro sin pensar en imposibles. Las soluciones a los problemas tienen siempre dos salidas, la inmediata y la mediata… y es necesario aplicar ambas.

  Otro ejemplo demostrativo que las proyecciones a futuro pueden convertirse en realidad, es la gran cantidad de obras realizadas que cuando comenzaron a bocetarse parecían un imposile.

  Hospitales, escuelas, comercios, pasos bajo nivel, plazas y casas donde los habitantes tienen la posibilidad de mejorar su calidad de vida y brindar a sus hijos un futuro mejor.

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